¿ACASO SE ESCONDEN LOS TESOROS?
“Cuando descubrió el tesoro lo volvió a esconder, y vendió todo lo que tenía.» Mateo 13:44
John era un experto en encontrar y coleccionar todo tipo de cosas curiosas que hallaba en sus viajes. Tenía una habitación exclusivamente dedicada a todos aquellos objetos que para él eran de sumo valor. Cuando alguien entraba, le era difícil conocer el color de las paredes, ya que estaban llenas de estanterías y muebles donde descansaba cada objeto encontrado por John. Estos estaban clasificados por tamaños y divididos en diferentes secciones según el tipo de objeto, ya fuesen piedras, papiros, fósiles, libros, etc. la ciudad para pasar el día en familia. Y como era costumbre, John se apartó durante unos minutos para salir a inspeccionar y ver qué encontraba en aquel lugar. Ese día parecía que no habría mucha suerte, salvo una pluma de algún ave con unos colores algo exóticos que encontró y una pequeña piedra que por su forma ovalada y fina le llamó la atención. Así que decidió volver donde estaba su familia para no perderse un tiempo único con ellos, y fue mientras trató de tomar un atajo para llegar antes, cuando pisó algo hueco con sus propios pies. John se detuvo y volvió a pisar. «¿Qué es esto y qué hace aquí?» – Se preguntó. Con asombro trató de quitar la tierra que había encima de ese gran objeto, hasta que por fin, tras haber esparcido todos los obstáculos, contempló el objeto y quedó mudo. John tenía la mirada clavada en ese lugar, y de repente comenzó a subir desde su interior una mezcla de sorpresa con admiración. Rápidamente tapó aquello que había encontrado y salió corriendo hacia el lugar donde estaba su mujer y sus hijos, casi sin poder respirar y con las manos y los labios temblorosos, John le dijo a su mujer: – «Cariño, ¡lo he encontrado, lo he encontrado! Está aquí». La mujer desconcertada le preguntó a qué se estaba refiriendo. -«¡El tesoro! El tesoro del que te hablé y que desde pequeño andaba buscando. ¡Está aquí! ¡He encontrado el tesoro!». De esta manera, lleno de alegría e ilusión, John tomó todos los objetos que había coleccionado durante años y que tanto amaba, y sin preguntárselo los vendió todos. También convenció a su familia, para vender su casa y todas sus posesiones, para comprar aquel campo donde se hallaba ese tesoro. La familia de John construiría su hogar y su vida, de ahí en adelante, alrededor del tesoro encontrado.
El reino de los cielos es ese tesoro escondido que, de forma discreta enseña al mundo su valor, pero que solo los «niños» aprecian y entienden su importancia «porque de los tales es el reino de los cielos» (Mateo 19:14). Los niños no solamente son capaces de ilusionarse, sino de desapegarse de aquello que tenían siempre con la facilidad de tomar y hacer suyo lo nuevo que se les presenta. Necesito ser como un niño para amar y abrazar el reino de Dios cada día, para buscar su reino sin cansarme, para amar y servir a las personas sin prejuicios, necesito ser un niño para entregarme por completo a lo que verdaderamente tiene valor. dejó, respecto lo que significa renunciar a las mayores riquezas para abrazar un único tesoro. De esta manera nos habla Filipenses 2:5-8:
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
Cristo, sustentado por las riquezas de su gloria, rodeado de majestad y adoración angelical. Se entregó a la miseria humana, abrazando el dolor y las cicatrices de los latigazos, sintiendo por primera vez la dependencia del alimento y del oxígeno sobre si, porque había un tesoro que amó más que su gloria. Su renuncia le llevó a tomar ese tesoro que Isaías profetizó: «y verá el fruto de su aflicción y quedará satisfecho» (Isaías 53:11). Pero hoy, aquél que cargó la cruz de la renuncia nos invita también a nosotros a tomarla. Esa cruz que renuncia lo más preciado en esta vida, para ganar un tesoro aún de valor incalculable: a Jesús.
ORACIÓN
Señor, deseo desapegarme de todo tesoro terrenal, porque quiero hacer tesoros en el cielo. Hoy tomo la decisión de tomar la cruz de la renuncia para que sea Cristo mi único tesoro y toda mi vida sea construida entorno a su persona. Amén.
PREGUNTAS A REFLEXIONAR
(Leer Mateo 13:44)
- ¿Qué renuncias necesitas hoy hacer para abrazar el tesoro del reino que es Jesús?
- ¿Qué entiendes por el reino de los cielos? ¿Qué más pasajes y parábolas hablan de él?
- Medita en Filipenses 2 ¿Cuál es el ejemplo de Jesús a nosotros sus discípulos?
- ¿Cuál debe ser nuestro pensamiento y actuar según Filipenses 2:5-10?

