MENSAJEROS DE SATANÁS
“Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás para que me atormentara.» 2ª Corintios 12:7
Si alguna vez te has clavado una espina de madera en algún lugar del cuerpo, conoces lo incómodo que es tal sensación. Aunque sea algo pequeño y nada perjudicial para la salud, sin embargo, es tan molesto que hace recordar y poner toda la atención en ella. En cada gesto esa espina recibirá atención hasta que no sea quitada. De la misma manera, Pablo tenía una espina en su vida que era incapaz de quitarse. De forma constante esta le incomodaba, le recordaba su limitación y se convertía incluso, en un imposible para él. Por eso rogó y clamó a Dios. Deseaba con todas sus fuerzas que esa espina clavada fuese quitada de una vez por todas y así pudiese de forma libre seguir el camino de su ministerio. Pero la petición fue denegada. Pablo tendría que convivir con ese mensajero de Satanás que le recordaría su fragilidad y debilidad en todo momento.
El apóstol Pablo, pese a no haber sido uno de los 12 apóstoles que estuvieron con Jesús en su encarnación, se convirtió en uno de los pilares más importantes de la iglesia primitiva y de la doctrina cristiana. Inspirado por el Espíritu Santo escribió más del 60% de todo el Nuevo Testamento. Además, recorrió Asia Menor y el Imperio Romano fundando y estableciendo iglesias por todo el territorio. Por si fuera poco, como narra en su carta a los Corintos, recibió unas revelaciones personales tan sublimes que no existe vocabulario humano para expresarlas. Aun así, Pablo también tuvo que cargar su propia cruz. Una cruz en forma de aguijón o espina, que le recordaría en todo momento su debilidad y necesidad de Dios.
La autosuficiencia es una forma de negar a Dios. De hecho, es una forma de jugar a ser Dios, donde la persona es fuerte, capaz y no necesita a nadie más que así mismo. La autosuficiencia se reviste de humanismo y exaltación de los dotes del hombre olvidando a su creador. La autosuficiencia construye «Torres de Babel» para evidenciar al mundo que por sus propios méritos y esfuerzos puede llegar al cielo y no necesita a Dios. Pero es entonces cuando viene la confusión, y el hombre se convierte en un puñado de hormigas desorientadas.
Debo reconocer, que en muchos momentos he sido vislumbrado por los destellos de gloria de este mundo. He codiciado la fama y he deseado que admiren mi propia Torre de Babel. Pero debo «agradecer» a los mensajeros de Satanás, esas voces, personas, quebrantos o situaciones que te doblegan hasta lo más profundo para recordarte tu debilidad. ¿Te sientes fuerte? ¿Piensas que puedes coquetear con tu autosuficiencia y no salir confundido? Puede que estés leyendo estas páginas mientras te escondes detrás de una posición o un cargo. A lo mejor es esa corbata y púlpito pastoral el que te proporciona tu dosis de fortaleza y respeto, o es ese trabajo donde tienes una buena posición y piensas que te da derecho a mirar a otros por encima del hombro. Quizá es algún tipo de fama que has conseguido y necesitas consumir tus dosis diarias de halagos. O a lo mejor tu fortaleza y dependencia está en lo que tienes, en lo que ambicionas o en lo que otros te pueden dar. Sea como sea, existe un patrón espiritual con todo esto, y es el siguiente: Quién se exalta, Dios lo termina humillando (Mateo 23:12). Pablo tenía mucho por lo que enorgullecerse. Podría haberse refugiado bajo su autoridad y vivir para sus propios deleites personales, o incluso exhibir su propia Torre de Éxitos. Por el contrario él mismo la derribó. Quemó todos y cada uno de sus diplomas, olvidó sus éxitos y desechó su fama. Y solamente cuando se atrevió a morir así mismo, fue cuando pudo ver a Cristo cara a cara. Sí, porque solo es posible ver su rostro cuando por fin disipamos nuestra autosuficiencia. Cuando morimos a nuestro ego, para dejar que sea Cristo quién construya su propósito en nosotros.
Es ahí, exentos de nuestra fuerza. Cuando nos acercamos a Dios en nuestra propia debilidad. Cuando necesitados reconocemos su dependencia e intervención divina a favor nuestro. En ese instante su gracia se convierte en suficiente para nosotros. ¿Te faltan fuerzas para avanzar en tu día a día? Su gracia es suficiente. ¿El dolor te asfixia cada vez más? Su gracia es suficiente. ¿Existe una enfermedad que no puedes controlar? Su gracia es suficiente. ¿Aún hay pecados que no consigues deshacerte de ellos? Su gracia es suficiente.
Acércate sediento a Jesús, su gracia es abundante y suficiente para tu necesidad. Su gracia venda tus heridas, llena tu alma y te corona de favor. Deja que su gracia se perfeccione en tu debilidad.
ORACIÓN
Mi autosuficiencia me ha llevado en muchos momentos a negarte como mi fortaleza y salvación. Sin embargo, reconozco que sin tu gracia nada soy. Que sea hoy tu gracia, que así como hace levantar el sol también, levante mi cabeza. Fortaléceme, empodérame y transfórmame en tu gracia. Tu gracia, es más que suficiente.
PREGUNTAS A REFLEXIONAR (Leer 2 Corintios 12:1-10)
- ¿Cuáles son aquellos rasgos y aspectos en tu vida que te llevan a la autosuficiencia?
- ¿Qué entiendes por «mensajeros de Satanás»?
- ¿De qué maneras la gracia de Cristo puede hacerse suficiente en tu día a día?

