TOMA TU CRUZ Y SÍGUEME – DÍA 5

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LA CRUZ DEL LLAMADO

“Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.» Lucas 9:62

Las prioridades que cada uno tiene son las que marcan y dirigen su propio camino. Cabe destacar y reflexionar sobre cuáles son las prioridades del individuo contemporáneo y más introspectivamente cómo están ordenadas en nuestra vida. Es importante responder con sinceridad a la pregunta, ya que esta nos llevará a la respuesta sobre, qué es aquello que está ocupando el primer lugar en nuestra vida. Por eso te pregunto: ¿Cuáles son aquellas cosas de las que no puedes prescindir en tu día a día? ¿Aquello que acapara de forma constante tus pensamientos y esfuerzos? ¿Qué es ese algo o ese alguien, que si te faltase no serías el mismo?

En Lucas 9:57-62, Jesús invita a dos personas a que le sigan como discípulos, y a otro que desea seguirle, le advierte de las condiciones de dicho seguimiento. ¿Y sabes qué es lo triste de todo esto? Que ninguno de los tres terminó siguiendo a Jesús, precisamente porque habían muchas prioridades en ellos, pero ninguna era Jesús.

El primero que toma la iniciativa y la valentía de decirle a Jesús: «te seguiré a cualquier lugar» (Lucas 9:57), tras conocer el precio del llamado, se retira en silencio y decide volver a su propio camino. Quizá pensaba que seguir a Jesús iba a significar solamente abundancia de panes y pescados, pero no contaba con el precio del llamado, y que en ocasiones aquel que multiplica en abundancia donde no hay nada, descansa en un lugar sin comodidades. Los otros dos reciben la gracia de ser llamados directamente por Jesús ¡qué dicha la de ellos! Pero estaban tan enfocados en su yo que no reconocieron ni valoraron la oportunidad de su vida. Podrían haber sido contados como uno de los grandes discípulos de Jesús, como mártires que dieron su vida por la causa de Cristo, como misioneros que extendieron el evangelio más allá de las fronteras de Jerusalén. Imagínate una entrevista años después: – «Explicadnos, ¿qué os motivó a salir a predicar y transformar el mundo?» – Bueno, la verdad que fue un día casual, donde saliendo del trabajo me topé literalmente con la gracia. Tenía a Jesús enfrente de mí, y me miró con esos ojos de ternura pero a la vez llenos de determinación, y se produjo el mayor acontecimiento de mi vida: me llamó a seguirle. Caminé pegado a él durante años y no puedo expresar cómo caminaba, cómo hablaba, cómo sentía la misma presencia de Dios solamente estando a su lado. Fue el estar tan cerca de él lo que me llevó a dedicar mi vida para guiar a otros a que también puedan seguir a Jesús, y como yo, hallen la vida».

Jesús sigue llamando a tomar la cruz del seguimiento. Es indispensable tomar la cruz para seguir su llamado ya que no puede hacerse sin renuncia propia. El precio de su llamada es reordenar nuestras prioridades. El problema de nuestras prioridades es que las clasificamos de menos a más como si fuese la lista de la compra, donde las primeras son las más fundamentales, mientras que las últimas no tienen tanta relevancia. Sin embargo, el modelo de Jesús reorganiza nuestra vida por completo y le da un giro cuando enseña: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas os serán añadidas» (Mateo 6:36). Entonces, ya no es una lista de la compra donde hay cosas importantes y otras no tanto. Sino que más bien hay una verdad y prioridad central que es Dios, y todas las demás cosas (también importantes) deben girar alrededor de esta verdad.

Cuando nuestras ambiciones, necesidades, preocupaciones, anhelos, deseos, proyectos, familia, trabajo y estudios giran alrededor de la prioridad de Jesús, entonces todo lo demás, de manera natural se va desarrollando en nuestra vida de una forma saludable. Jesús te llama en este día para darte un único mensaje: «sígueme». Pero es un «sígueme» sin excusas, sin postergarlo más. Este «sígueme» indica pagar un precio, renunciar a la comodidad. Pero este «sígueme» no solo ofrece la aventura más extraordinaria sino que trae consigo la vida. Seguir a Cristo obedeciendo su llamado es andar junto a la gracia, respondiendo a nuestro propósito original. «Sígueme» Vuelve a repetir Jesús. ¿Estás dispuesto a obedecer su voz?.

ORACIÓN

Señor Jesús, son muchas las veces que te hemos sustituido como prioridad por otras cosas que han ocupado el centro de nuestro corazón. Perdónanos cuando hemos puesto en primer lugar nuestros intereses personales antes que tu llamado. Respondo sí a tu voz que me llama en este día.

PREGUNTAS A REFLEXIONAR

(Leer Lucas 9:57-62)

  1. ¿Qué son aquellas cosas que están ocupando el lugar en tu corazón pero que no es Jesús?
  2. ¿Qué hábitos puedo cambiar para reordenar mis prioridades y que Jesús sea el centro en mi vida?
  3. -¿Qué decisiones de renuncia debo tomar para seguir el llamado de Jesús?
  4. -¿Qué significa «poner la mano sobre el arado»?