TOMA TU CRUZ Y SÍGUEME – DÍA 7

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UN INTERCAMBIO DE CARGAS

“Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.» Mateo 11:29

La sociedad posmoderna en la que hoy vivimos ha sido caricaturizada y reconocida como la «era del vacío». Pero este vacío pesa más que nunca. Cada día crecen de forma desorbitada los casos de desequilibrios emocionales y psíquicos que producen ansiedad, estrés y depresión aún en los más jóvenes. Aumenta la fatiga, el insomnio, la falta de concentración, y tristemente, el índice de suicidios crece en Europa como nunca antes en la historia. El suicidio se ha convertido en la vía de escape frente al peso del dolor, de la insatisfacción y del vacío existencial que sufren las personas hoy. Es el camino rápido y moderno para acabar de una vez con las agotadoras cargas que aprisionan el alma, es la respuesta de una sociedad que no ha conocido el «intercambio de cargas». Pero sería injusto e insensato hablar de esto solamente señalando a los de «afuera». Cuando la realidad es que el suicidio en pastores y personas que se dedican al ministerio también está creciendo terriblemente cómo nunca antes. Y todo comienza con el suicido espiritual, cuando la carga que Jesús ofrece es cambiada por la carga propia, porque nuestras cargas no están diseñadas para cargarlas nosotros y tampoco solos. ¿Con qué clase de cargas estás lidiando hoy?

Es posible que el peso del trabajo te esté ahogando cada vez más, hasta llegar a consumir todo tu tiempo y esfuerzos por lo que no hay lugar para nada ni nadie más. Puede ser que el peso de la culpa de tus errores esté encerrando tu alma en una prisión la cual cada vez que pasa el tiempo se va haciendo más pequeña y te asfixia por completo. O a lo mejor, es tu propio ministerio, donde el activismo frenético te ha encaminado a descuidar tu intimidad con Dios e incluso de tu propia familia, y trabajando en la obra de Dios te has olvidado del Dios de la obra. A lo mejor tu carga es la enfermedad de un familiar o la tuya propia. Es tu escasez financiera, o inclusive el maltrato de alguien cercano a ti. A lo mejor, miras tu futuro y sólo sientes ansiedad y preocupación, o miras tu pasado y sigue habiendo remordimiento.

Sea cual sea la carga que estés enfrentando en tu día a día, quiero recordarte las palabras que Jesús hoy te da, como una promesa y obra perfecta que va a hacer sobre ti: «Vengan a mi todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso». En esta vida podremos comprar una cama, pero nunca el descanso. Podremos comprar una casa, pero nunca un hogar. Podremos comprar medicinas, pero nunca la salud. Porque todo esto solo se halla en una persona; Jesús.

Mira a Jesús y acércate en fe. No importa qué tipo de cargas hoy estás llevando. Su único deseo es hacer un intercambio de cargas. Él conoce lo pesadas que son para ti y que si continúas así, solamente habrá más ansiedad, más fatiga y más desgaste. Él es quién toma tus cargas para que dejen de pesarte, y te entrega su propia carga, que es ligera y fácil de llevar. Su carga no pesa, pero te dirige. Su carga nunca te agotará, pero te dará fuerzas día a día para seguir caminando. Tomar su carga es aprender de él, es más, tomar su carga es caminar junto a sus pisadas. Es saber el camino correcto y en medio de este, hallar descanso para el alma y agua viva para saciar la sed.

Mira su cruz y deja que el perdón de su sangre fluya por tus venas, desmenuzando toda carga que trata de aplastarte. Deshazte de la autosuficiencia y permite que su Espíritu te llene y te haga una nueva persona. Siempre recordaré de forma graciosa pero también como lección, las palabras de una amiga que, durante un año estuvo trabajando en turnos de noche: «mis amigas decían que estaba irreconocible con mi carácter. No soportaba nada y a nadie. Ahora que he vuelto a descansar bien, vuelvo a ser yo». La falta de descanso nos hace alguien que no deseamos ser. Decide en este día acercarte a Jesús y deja que él intercambie tus cargas pesadas por la suya que es ligera y suave. Descansa en él.

ORACIÓN

Amado Jesús, deseo descansar en tu presencia. Te entrego estas cargas tan pesadas que ya no puedo continuar cargando. No me pertenecen, tómalas. Gracias por tu yugo, que me enseña, me guía, me provee descanso, paz y seguridad. Tu yugo es la cobertura de tu favor del cual no deseo salir. Guíame, enséñame, entro en tu descanso.

PREGUNTAS A REFLEXIONAR

(Leer Mateo 11:25-30)

  1. ¿Qué estaba haciendo Jesús antes de invitar a las personas a descansar en él?
  2. ¿Cuánto tiempo oras en tu día a día?
  3. -¿Cuál es aquella carga en tu vida que está siendo la causa del deterioro de tus diferentes áreas de tu vida?
  4. -Descansar en Dios es un acto de fe ¿cuánto oras en fe?