TOMA TU CRUZ Y SÍGUEME – DÍA 8

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INCOHERENCIAS MATEMÁTICAS

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero, si muere, produce mucho fruto.» Juan 12:24

El universo y el planeta en el que vivimos se rige por medio de la lógica matemática, por ejemplo: la ley de la gravedad nos enseña un proceso físico en el cual las masas son atraídas entre sí, por lo que si lanzo un objeto al aire con una masa determinada este mismo volverá a mí. Todos los organismos vivos tienen un proceso evolutivo que se desarrolla de forma biológica hasta alcanzar su madurez en su crecimiento, como el ser humano. Además, toda la ingeniería, la física y la ciencia que nos aportan avances sociales, están sujetos a procesos matemáticos que proporcionan respuestas lógicas. No creo que nadie discuta a día de hoy que 2+2 son 4. Porque estos procesos explicables que dan resultados lógicos, nos ayudan a entender nuestro mundo y además, a construirlo. ¡Y gracias a Dios por las matemáticas! Tanto la ciencia como las matemáticas son un regalo de Dios (y si no lo crees te invito a leer proverbios), porque para una persona como yo, lógica y racional le ayuda a hallar respuestas a los porqué del universo. Siendo sincero, necesito procesos explicativos que den lugar a respuestas lógicas y coherentes. ¡Necesito las matemáticas en mi vida! Y que ellas me enseñen en todas mis dudas que 2+2 son 4.

Ahora bien, desde que soy un cristiano comprometido con el estudio de la palabra y vivo mi fe todo lo mejor que puedo, me he dado cuenta de que la Biblia está llena de incoherencias matemáticas. Te estarás preguntando, qué estoy queriendo decir con esto. Pero es más, ¡la vida cristiana está llena de incoherencias matemáticas! ¡¿Cómo?! Sí, querido amigo. Las enseñanzas de la Biblia son incompatibles en muchas ocasiones con la lógica humana. ¿Y sabes por qué? Precisamente, porque las matemáticas del reino de Dios no son nuestras matemáticas. Fíjate lo que la Biblia enseña respecto las matemáticas del reino:

«Por eso me regocijo en mis debilidades (…) porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:10) Hoy el hombre se regocija en su fortaleza, mientras tapa sus debilidades. En cambio, Dios manifiesta su poder en la debilidad de la persona. «Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo» (1 Pedro 5:6). Mientras las personas entienden por éxito exaltarse y escalar, Dios opera su buena voluntad bajo aquellos que se humillan en humildad y sencillez.

«Los últimos serán primeros y, los primeros, últimos» (Mateo 20:16). Mientras la sociedad anhela los primeros lugares y en ocasiones, en el ministerio se desea el primer asiento del reconocimiento, en el reino de Dios sólo es primero aquél que sabe ser último.

«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no ene ningunas» (Isaías 40:29). Todos sabemos de sobra que, multiplicar cualquier número sobre 0, siempre te dará el mismo resultado: cero. Pero no es así en el reino de Dios. Pues a aquel que tiene 0 fuerzas, Dios se las multiplica hasta potenciarlo.

¿Ves? La lógica de Dios en muchas ocasiones no es la nuestra, y tampoco sus matemáticas se asemejan a las nuestras. Por eso, a lo que voy es que a Dios es necesario acercarse en fe. La fe está por encima de la lógica matemática. Porque cuando la ciencia declara muerte cerebral, solo ahí puede operar el poder de Dios. Cuando los pronósticos son contrarios solo Dios puede cambiarlos. Cuando el mar se embravece solo Dios puede calmarlo.

Volviendo a Juan 12, Jesús anuncia a sus discípulos que va a morir. Y expresa que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto». El único requisito para que Jesús trajese fruto abundante de salvación y perdón sobre la humanidad, era que él muriese. Su muerte iba a dar vida, su pobreza iba a dar riqueza, su humillación iba a exaltar a la humanidad. Pero primero, antes de la gloria, debía morir. Solamente hay una manera de seguir a Jesús: muriendo a nosotros mismos. Porque sino morimos a nosotros mismos, a nuestras pasiones, a nuestros caprichos, a nuestros deseos, a nuestros sueños, a nuestra vida; no podremos recibir la suya. Recuerda que, las matemáticas del reino de Dios no son las nuestras y que, es necesario morir para vivir, perder para ganar, humillarse para ser exaltado. Niégate a ti mismo, y sigue a Jesús.

ORACIÓN

Padre, abre mis ojos espirituales y enséñame a caminar bajo la sobrenaturalidad de la fe. Opera tus milagros y tu lógica en mí para que pueda conocerte más y adorarte mejor.

PREGUNTAS A REFLEXIONAR

(Leer Juan 12:23-26)

  1. ¿De qué manera tu razón puede estar entorpeciendo los planes de Dios sobre tu vida?
  2. ¿Crees que es posible encajonar a Dios bajo nuestros parámetros meramente lógicos?
  3. ¿A qué cosas debes morir a ti mismo para hallar la vida que Dios desea darte?
  4. ¿Cómo se relaciona la muerte de Jesús con las matemáticas del reino aplicadas a nuestra vida?
  5. ¿Qué más versículos en la Biblia encontramos las matemáticas del reino?